La ley antitabaco

Uno de los problemas que tenemos en este país es el de los iluminados y, no hay duda, de que la ley antitabaco es obra de un iluminado o iluminada que ha decidido salvarnos de nosotros mismos. Se nos vende bajo la idea de que se hace para proteger a los no fumadores de los efectos perniciosos del tabaco y, para ello, se prohibe fumar en los establecimientos públicos. Pese a que no hace demasiado tiempo el gobierno decidió que los propietarios de los establecimientos debían rascarse el bolsillo para habilitar espacios para fumadores y no fumadores. Tras la nueva ley ese gasto se demuestra que fue innecesario pero al gobierno no le preocupa el perjuicio causado, al fin y al cabo no es su dinero. Dicen que rectificar es de sabios, pero cuando un gobierno rectifica tanto y tan rápido, hay que plantearse si realmente no será de tontos o mejor dicho, de inútiles.

Se supone que en una sociedad libre las personas deciden lo que quieren siempre y cuando no invadan la libertad del prójimo. Dejar libertad de elección a los establecimientos y a los clientes parecería lo más prudente a cualquier persona, pero no parece este el criterio de nuestros actuales gobernantes que consideran que la prohibición y la sanción económica es una forma mejor de gobernar.

Nosotros pensamos que hay cabida para todos en una sociedad plural y que las decisiones se deben tomar desde la propia libertad, no desde la imposición, máxime si esa imposición penaliza economicamente a un amplio sector económico.

Hay un factor añadido de preocupación y es que la impulsora de esta ley es la misma que hace algún tiempo nos animaba a estar atentos al acontecimiento histórico planetario del  encuentro de Zapatero y Obama, aviso que levantó no pocas carcajadas. Da qué pensar saber que alguien que hace ese tipo de valoraciones políticas rige nuestra salud pública.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en o y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La ley antitabaco

  1. Lara dijo:

    Esto que parece anecdótico a mi me parece de lo más peligroso. Especialmente cuando las decisiones que toman por mí no están basadas realmente en mi bienestar sino en quedar bien de cara a la galería. ¿Qué pasa con la polución que trago cada vez que bajo a comprar el pan? ¿Y la comida basura que me venden en el supermercado a precio de oro? Por no hablar de los estragos que hace en mi sistema nervioso el no llegar a final de mes por culpa de sueldos irrisorios, contratos laborales de pacotilla o alquileres por las nubes. En eso tampoco me dan la opción de escoger, pero lo que son las leyes no las modifican.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s